Después de soñar; el techo desenfocado, entre almohadas y mundos planos.
Una abstracción a contraluz. Según reconozco, se escapa.
Todavía no ha llegado la consciencia. Casi un suelo, casi una pared, casi una esquina. 
Una línea, un segundo y el hack de la mañana.
Pasta de dientes, gel, movimientos circulares, espuma, sólido, sólido en el grifo. Ha pasado el tiempo, siempre hay algo que se escapa.
Rojo teja, rojo tierra, rojo atardecer, el cielo a la derecha del cielo a la izquierda y en medio el cielo en estéreo. Signos que les pasan cosas, esa clase de signos, por la violencia, por el tiempo, unos se borran, otros se aplanan, unos se extienden y forman fronteras, otros con olor a menta, otros con sabor a fresa, otros que saltan y se escapan. Del tubo de Signal, pasando por 5 tejados, a los papeles que he firmado hasta la guirnalda de luces.
Es casi esto, parecido, pero siempre cambiando. Es en una discoteca, en una cama detrás del humo, está en la disformidad y es entre los bombos.

 

 

José Díaz (Madrid, 1981) estudia Bellas Artes y máster en Arte y Creación en la Universidad Complutense de Madrid. Su trabajo ha estado presente este año en Generaciones (La Casa Encendida, Madrid) y en Glutinum Mundi (Sala Rekalde, Bilbao). Destacamos otros proyectos institucionales anteriores como Promotora (Can Felipa, Barcelona, 2017), Retroalimentación (Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, 2014), Sin Motivo Aparente ( Ca2m, 2013, Madrid), Iceberg ( Matadero, Madrid, 2012) o Inéditos ( La Casa Encendida, Madrid, 2012). Actualmente su trabajo puede verse en el Centro de Arte Dos de Mayo, en la exposición Querer parecer noche. La mañana es su tercera exposición en la galería The Goma.